No ha sido la semana Santa más ortodoxa que he vivido, pero sí la más aprovechada. Tras dos días en la capital, que aproveché para acercarme a Teruel a ver un prado pal campa y pintar la habitación de mi ya emigrada hermana, volví hacia el norte con el objetivo de acercarme de nuevo al parque natural de Somiedo.
Nos alojamos en el pueblo de los ancestros de Evita, Caboalles de arriba, y allí nos quedamos. El viernes nos dio una tregua con su cielo abierto y aprovechamos para subir a lo mas alto del parque y visitar los lagos de Saliencia. El sabado nevó y se nos impuso el modelo de cuatro en raya, parchís y cafés calientes frente a la gélida ventana. Un clásico.
Ahora toca la vuelta a la realidad. Audiovisuales y espectáculos, editar el vídeo del CSP, niños en el cole, artículos de PCA...
Una semana Santa movidita. Los primeros días me embarqué con otros seis realizadores en una mercedes Vito hacia el norte de la península, sin saber qué nos deparaba el destino en todos los sentidos. Finalmente, habiendo paseado nuestro entusiasmo y optimismo por los puertos asturianos, que unían el parque natural de Somiedo con la costa de Gijón, descubrimos que no queríamos volver.
Yoni casi se nos mata, pero no, ahí le tenemos. Si le preguntas, te contará su hazaña entre risas. Un abrazo a todos los pitufos!